Que dice que la luna no le alcanza, como no le alcanzan los renglones al poeta, como no le sobran las sonrisas al mendigo.
Que se le quedó corta la noche, que prefiere no dormir para sentir el jardin de al lado.
Silencio... no hables! que el sol al alba lo dice todo...
Que no hace falta que cantes como un gorrión, que yo se aceptar al desamor.
Mas quisiera que la noche envaine el techo que tenemos en pura desaparición.
Que se va... que se aleja, y desde el balcón: el vacío.
No te rías si quiero decirlo, que lo siento como la muerte del sol, que me pongo celosa del viento, que toca tus pies, que sigue tu camino, que te acompaña, que a mi me deja atrás, en nada.
Mirá: no me digas nada, solo mira. Que tengo frío!!! que la armadura se me salió! y me quede sin abrigo!
Hagamos un trato: cantame una canción, si sentis un pellizco en el corazón, hoy dormis conmigo, y yo te arropo como a un niño.
Cerrá la ventana, hagamos oscuridad, y verás como se siente....Que injusto es! Antes que te vayas...
No digas que no te lo digo, porque nunca hicieron falta las palabras, solo es miel... solo sabe a miel...
Vos tranquilo! que tengo alma para hospedarte, que me voy a hacer cargo de tus albas, de tus lunas.
Pero cierro la puerta cuando quiera, y abro las ventanas también.
Es muy fácil hacerme feliz.
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